FOTO "Sombreros":Manuel Gutierrez Mier. Resto de fotos Juanjo "JOTA"
Y el cielo se hizo azul.
En un mes de julio de alta inestabilidad y rodeado de días de nubes y agua, el domingo día 26 sacó a relucir un cielo totalmente despejado y azul claro, para permitir contrastar cualquier objeto que se interpusiera entre ese infinito y la vista del espectador. Fue sin duda el primer signo de que la cosa iba a ir bien.

El público fue llegando a la playa y paseo de la bahía de San Lorenzo y ante la potencia calorífica del rey Sol, muchas de las personas, antes de acomodarse en su lugar de observación hacían cola, breve por la buena organización, ante los dispensarios de sombreros de paja que con carácter gratuito y protector distribuía la entidad financiera y copatrocinadora del Festival, CAJASTUR.
25.000 sombreros de paja con cinta roja, marca de la caja de ahorros asturiana, fueron repartidos gratuitamente entre los espectadores para protegerse del fuerte sol veraniego. Este gran número de sombreros repartidos, podría servir también como un factor evaluativo del número de espectadores observando la aparente desproporción entre los cubiertos con este sombrero y los que soportaban el sol de otras maneras. El sombrero de Cajastur se ha convertido por mérito propio, por cantidad, calidad y sobre todo, utilidad, en un clásico del Festival Aéreo de Gijón.
El Festival contaba este año con un gran número de spotters acreditados que fueron ubicados en la perpendicular al eje de los ejercicios aéreos. El set de autoridades en esta ocasión fue desplazado a un lateral, a la terraza del Restaurante Bellavista.
Allí presidía la Alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso a quien acompañaban el General Jefe del MAGEN, Teniente General Fernando Lens y el Director de Relaciones Institucionales y Asuntos Sociales de Cajastur, César Menéndez Claverol, así como el Comanante Militar del Aeropuerto de Asturias, coronel Pablo Castillo Bretón. Como invitado principal y de excepción (era la primera vez que presenciaba el Festival Aéreo) el Presidente del Gobierno del Principado de Asturias, Vicente Alberto Álvarez Areces. Acompañaban otros importantes invitados como la Consejera de la Presidencia del Gobierno del Principado, María José Ramos, el Presidente del Consejo Español de Festivales Aéreos, Antonio Gil, y los ingenieros aeronáuticos de EADS-CASA, Mario Muñoz y Joaquín Villa, curiosamente ambos asturianos, el primero de La Felguera y el segundo de Sama de Langreo, ahora en Madrid. Tambien destacaba la presencia de los generales de división del Ejército del Aire, Diego Alonso y Manuel Benjumeda y los coroneles de Guardia Civil y acuartelamento Cabo Noval así como diversos concejales del Ayuntamiento de la ciudad..



En el paseo o Muro de San Lorenzo, diversas y pequeñas carpas daban servicio a las necesidades de información y mercadería de patrocinadores, patrullas participantes y colaboradoras de la organización.
Cada columna del alumbrado del arenal, sostenía una banderola con la marca Cajastur en reconocimiento a la entidad que más acción cultural y social hace en el Principado de Asturias.
A las 12 horas, con puntualidad castrense, el Director del Festival, el gijonés Carlos Manso daba entrada al espacio aéreo reservado para la exhibición al helicóptero Helimer de Salvamento Marítimo del Principado que dio varias pasadas con demostración de las variadas posiciones que en vuelo, ya en trepadas o picados al límite, así como quietos en sustentación estática que el aparato permite y donde se ha demostrado la pericia y experiencia del piloto. El agitar de sombreros, gorras y toallas dieron las gracias al piloto cuando se despedía. Era la primera actuación de una unidad local en el Festival de Gijón.

Sin pausa, sin tiempo para apartar la vista del helicóptero que se iba, aparecieron en el horizonte la pareja también de helicópteros que iba a realizar un simulacro de salvamento de un náufrago, en esta ocasión de dos jóvenes voluntarios que se lanzaron previamente al agua. Los rescatadores serían un helicóptero Puma del servicio de Búsqueda y Rescate del Ejército del Aire (SAREA) y un aparato Eucureuil medicalizado de Bomberos de Asturias. Aparato y piloto con amplio currículo de rescates y que igualmente participan con una gran bolsa hidráulica en extinción de incendios, tal y como corresponde al cuerpo al que pertenece. El simulacro contó con el beneplácito del público que les compensó con una fuerte ovación y nuevo agitar de gorras y sombreros Cajastur.



A continuación entraba en escena el Sukoi 26 amarillo del campeón del mundo 2007, Ramón Alonso, que maravillo al público con una variedad de ejercicios de una tabla que todos los comentarios decían superior a la del pasado año. Sus trepadas absolutamente verticales hasta punto cero y unas caídas iniciadas en pérdida con recuperaciones habilidosas que arrancaban unas grandes ovaciones que él no podía escuchar, giros de todo tipo y dificultad, invertidos y cuchillos, pasadas de todo tipo que fueron premiadas de forma manifiesta en la despedida que se le hiciera con agitar de manos, sombreros, gorras y toallas.

Salió Ramón Alonso de escena, con carburante justo para llegar al aeródromo de La Morgal, y sin solución de continuidad entraban por otro punto los cinco helicópteros HE-25 Colibrí de la Patrulla ASPA , de la Escuela de Helicópteros del Ejército del Aire (Ala 78) con base en Armilla (Granada). A los mandos del cada helicóptero dos pilotos instructores de dicha escuela. El helicóptero HE-25 “Colibrí” es una aeronave monomotor de 504 CV de potencia máxima que tiene capacidad para cuatro pasajeros más el piloto. Tiene una autonomía de 4 horas y 15 minutos y es capaz de volar por encima de los 6.500 metros. . Con sus exhibiciones demuestran las excelentes características de las modernas aeronaves que componen la Patrulla. Está fabricado por la empresa “Eurocopter”, miembro del consorcio europeo EADS, y fue adquirido por el Ejército del Aire en el año 2000. La tabla de figuras que realiza esta patrulla causa sensación y admiración en todos los festivales a los que acude. Una tabla en la en un momento u otro los aparatos realizan los movimientos técnicamente límite de sus posibilidades y que solamente pilotos excepcionales como los de la Patrulla ASPA pueden llevar a cabo.

Aparte de lanzar bombas y misiles, ¿puede hacer algo mas el F-18 de lo que su piloto exhibidor hizo sobre la bahía de San Lorenzo? Lo bueno está en que afortunadamente la formación de nuestros pilotos de caza, del Ejército del Aire, está al máximo niovel y, ellos, los pilotos están ¡que se salen! y no solamente el que exhibe, sino todos. La demostración espectacular fue seguida con expectación y muy aplaudida en distintas fases de la exhibición.

Concluida la espectacular actuación de los helicópteros militares, llegó la revolución civil en demostración aeronáutica con la actuación de la formación Culebra compuesta por pilotos tan extraordinarios como los componentes del equipo nacional de acrobacia aérea y aspirantes al título mundial Juan Velarde y Cástor Fantoba. Su aviones, dos Sukoi 26, uno azul y otro rojo, el mismo modelos que el amarillo de Alonso. Actuaban por primera vez en Gijón y se ganaron la máxima admiración del público que a cada pasada, cruce, tonel en pescadilla, looping, corazón, etc. agitaban sus gorras y sombreros en señal de aplauso. Fue una actuación estelar con los aviones, y que ellos culminaron en tierra con su cercanía y afabilidad con quienes se les acercaban para pedirles autógrafos, felicitarles o interrogarles.
Y llegó el punto final, el broche de oro de cada festival español al que acude, la Patrulla Águila. Entró en escena con formación en Cuña cambiando a través de un looping a formación en Águila con la que formalizaban su primera pasada de presentación. Tonel y looping en Flecha con pasada y tonel en Poker. Formación en Mirlo y looping y rotura en tres tiempos dan paso al Solo con trepada hasta velocidad cero, siguiendo el Par en un espectacular cruce, seguido de un cruce del rombo. Nuevas emociones con el Solo, y el Par nos deja un corazón que nos enamora. Y tras un tonel lento del solo y un tonel en pescadilla del rombo, el público “flipa” y hace “huy” ante el cruce francés del Par. Toneles, cruces varios, formaciones Delta, Mirlo y Plus Ultra para bajar los trenes y la velocidad y en formación Cuña hacer una pasada de humos con la bandera nacional y regresar desde el fondo del escenario, trenes arriba, para concluir con una magnífica rotura con humos. Un espectacular final al que este año no seguiría, como en los anteriores la actuación de la PAPEA.
Una parrilla corta, de 120 minutos exactos de duración, de la que se cayeron aparte de la PAPEA, la formación Milano de Salva Ballesta por imprevistos surgidos al líder, y el Canadair 215 “apagafuegos” por estar de servicio. Pero una parrilla que reclamó para siempre una programación aerobática veraniega en Gijón. Y que a la vista de la respuesta del público seguirá siendo considerado como el Festival Aéreo con más publico de los que tienen lugar en Europa.
Un último párrafo para felicitar, muy sinceramente, al Director del Festival Carlos Manso, al comandante del Ejército del Aire Juanmi González y al Jefe de Gabinete de la Alcaldesa Diego Losada, que junto con otros muchos, pero bajo la coordinación, dirección y responsabilidad de ellos, han llevado a feliz y brillante término el IV Festival Aéreo “Ciudad de Gijón”. Y cuando descansen unos días, recomendamos que se empiece ya a preparar el V Festival. ¡Aúpa, Gijón aeronáutico!