Las caras de satisfacción en los responsables del V Festival Aéreo de Gijón, al concluir éste con la llegada a tierra del paracaidista del Ejército del Aire portador de la Bandera Nacional, no podían ser más elocuentes mientras brindaban por el siguiente Festival, que como recordaría en su intervención el Presidente del Círculo Aeronáutico Jesús Fernández Duro, coincidirá con el Centenario de la primera exhibición aérea que se celebró en la ciudad de Gijón. Coincidirá también, recordó, con el Centenario de la creación de la aviación militar española y solicitó para la ciudad asturiana alguna de las actividades itinerantes que con tal motivo se organicen en 2011.
También aprovechó la ocasión de que estaba presente el agregado militar de la Embajada de Francia para solicitarle que en esa sexta edición acuda a Gijón la Patrulla Acrobática Francesa de las fuerzas aéreas del país vecino, una de las patrullas militares más destacadas de la actualidad, en razón a que los primeros participantes en la exhibición aérea de 1911 en Gijón fueron los pilotos franceses Leoncio Garnier y Pierre Lacombè.
(En esta foto -desde la derecha, se ve brindando por la sexta edición -2011- del Festival Aéreo de Gijón, a la Sra. Alcaldesa de la ciudad Paz Fernández Felgueroso, al Director de RR. Institucionales de Cajastur -copatrocinador- César Menéndez Claverol, al Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, José Jiménez Ruíz y al Presidente del Círculo Aeronáutico de La Felguera José David Vigil-Escalera Balbona.)

El ambiente en Gijón y especialmente en la bahía-playa de San Lorenzo, no podía ser más alegre, festivo y expectante. Los más madrugadores llegaron a tiempo de presenciar las maniobras del Dirigible rojo de Coca-Cola. Desde primera hora de la mañana, muy temprano, comenzaron a llegar a la ciudad trenes de cercanías y autobuses especiales, que reforzaban las líneas y frecuencias horarias del transporte habitual. Desde hacía días los hoteles se vieron obligados a desviar huéspedes hacia localidades próximas e incluso a la capital del Principado. Los automovilistas, en su mayoría advertidos de las aglomeraciones de años anteriores fueron más previsores y al llegar a la ciudad aceptaron mayoritariamente las recomendaciones de la policía local para dirigirse a los aparcamientos estratégicos. El paseo de la playa “El muro” era un hervidero de gentes de todas las edades, nacionalidades y colores, que ante el cada vez más agresivo sol, pujaron en las colas de las casetas del copatrocinador del Festival, la entidad financiera CAJASTUR, para proveerse de uno de los magníficos sombreros de paja que gratuitamente distribuía y que se agotaban al llegar a 30.000 unidades.


A las 12 de la mañana, con excesiva puntualidad castrense, pues se adelantaban un par de minutos, se lanzaban al vacío con sus vistosos monos alados, los hombres del Proyecto Alas teniendo como líder al deportista de élite y de trabajos “al límite” Alvaro Bultó. Se lanzaron desde un bello avión biplano, pilotado por uno de los hombres de vuelo acrobático español más experto y capaz como es Castor Fantoba, avión de antigua matrícula polaca, un AN-2, Antonov, de potencia superior a los mil caballos, de baja velocidad de crucero y majestuoso avance.
Tras un largo vuelo descendente y muy horizontal los tres paracaidistas abrieron sus parapentes y en muy rápidos giros y gran velocidad, paraban en el aire a escasos metros de la arena y se dejaban posar suavemente en la playa entre aplausos y aclamaciones del público. Ya en tierra, sanos y salvos los aviadores, el Antonov fue descendiendo desde la altura de lanzamiento hasta apenas trescientos pies del agua realizando varias pasadas y mostrando sus lenta pero bella maniobrabilidad que gracias a las expertas manos de Fantoba arrancaba aplausos miles en la playa y su paseo, que por la recomendación del spiker Antonio Hinojosa se transformaban en agitar de gorras, sombreros y toallas de playa.

Sucedieron al Antonov los helicópteros de contraincendios, salvamento marítimo y emergencias del 112 del Principado de Asturias que nuevamente, y esta vez no era sorpresa por haberlo comprobado el pasado año, demostraron sus pericias y profesionalidad, alta cualificación y maestría para manejar estas máquinas “salvavidas” en beneficio de la ciudadanía. Tras sus demostraciones simuladas, muy logradas, arrancaron de los bañistas y paseantes fuertes ovaciones y ondear de sombreros con comentarios elogiosos para sus actuaciones.
Y les siguió el Ejército del Aire con sus habituales demostraciones de similares actividades aunque a mayor potencia y capacidad técnica. Un helicóptero superpuma del Servicio Aéreo de Rescate y un Canadair CL-215 “apagafuegos” fueron los que pusieron de evidencia que, al igual que con los del 112, los ciudadanos tienen a su alcance unos servidores públicos muy cualificados profesionalmente, con un espíritu de servicio y sacrificio y una disponibilidad “full time” de los cuales los asturianos y españoles tenemos motivos para estar orgullosos y así lo entendió el público que les dedicó un ovación tan sonora que pese al ruido de sus potentes motores tuvieron que oírlos desde dentro de las cabinas. ¡Merecidos!.



Y entró en escena Melissa Pemberton. ¡El acabose!. ¡Qué extraordinaria piloto debió de ser su abuela! Y qué genial alumna resultó su nieta. No obtuvo muchos aplausos...porque la gente se quedaba con la boca abierta y no reaccionaba a aplaudir.
Su Extra 300s aceleraba, pasaba a escasos metros de las lomas, robaba en sus pasadas con el viento que producía, los sombreros de los espectadores, escalaba hasta la pérdida y caía haciendo mil rizos o amenazando espetarse en el agua. Cuanto entusiasmo contagiado entre cabina y espectadores.
Esta menuda, agradable y guapa mujer de California, se ganó al público y a cuantos tuvieron el privilegio de tratarla en su estancia en Gijón. Estamos seguros de que si vuelve a Europa volverá a Gijón, porque ella expresó su alta satisfacción por esta tierra y sus gentes y cautivada por un festival aéreo de tan bello marco y masiva afluencia de público. Le resultaba increíble ver tanto público observándola y por ello arriesgó al límite de su avión.
La foto de Melissa en su avión es de Manuel Gutierrez Saavedra obtenida en La Morgal.

Y...¡llegó el escándalo! Ensordecedor, como siempre, pero cada vez sorprende cuando lo oímos. Ya se dice que estos aparatos en caso de guerra matarían a más enemigos con el ruido que con las armas.
Pero cuando ves una máquina tan pesada, que así lo parece aún diminuta en el ancho cielo, hacer los movimientos, tan precisos, como los que el F-18 del Ejército del Aire realizó en el Festival de Gijón, el estruendo y ruido no se oyen, prevalece la imagen.
Este avión tan bello aerodinámicamente, con ese doble estabilizador vertical en cola que lo distingue de los más actuales supersónicos europeos, ya tiene muchos fans en Asturias y todos los spotters buscan ansiosos la mejor visión de la máquina, pero vuela tan lejos y veloz que la mayoría de los fotógrafos se quedan insatisfechos por no disponer de mejor cámara fotográfica.
Los jóvenes capitanes que manejan los F-18 que vinieron a Asturias, y en concreto el que pilotó en la exhibición, demostraron que la formación técnica y la práctica en el vuelo hacen de ellos unos grandes servidores de la defensa nacional y cuidadores del patrimonio que suponen estas costosas máquinas. Aplausos y sombrerazos para este caza bombardero y su piloto.

Y para hacer un descanso en los decibelios soportados, allá va ...Ramón Alonso. No hay rivalidad alguna, pero ante los miles y miles de espectadores neófitos ¡Melissa Pemberton, se lo había puesto difícil! Pero nuestro excampeón del mundo, es mucho campeón y en Gijón se superó a sí mismo.
Estamos acostumbrados a verlo y sus tan difíciles dibujos que traza con su avión en los aires, nos parece fácil su demostración, pero no, Ramón Alonso fue, y para nosotros lo sigue siendo, un campeón del mundo porque es el mejor. Un festival aéreo con Ramón Alonso en la parrilla, sabe que tiene asegurada la satisfacción de los espectadores. Y por ello Ramón Alonso fue incluido en la parrilla a esa hora punta, y se ganó “el share”. ¡Dos orejas y rabo!.

Y la expectación por ver al caza bombardero francés Rafale, se vio colmada de certidumbre. Esta extraordinaria máquina de combate de diseño, tecnología y fabricación francesa, rival en el tiempo con el Eurofigther “Typhon”, fue “ametrallada”...a elogios desde la playa por todos cuantos la vieron moverse con tan alta versatilidad y maniobrabilidad con apariencia de ligereza ante la gravedad y fácil sustentación.
La potencia explosiva de sus turbo reactores, que lo puede llevar a Mach 1,8, obliga a mirarla como un enamorado a su pareja.
Yo si fuera francés estaría orgulloso de que mi industria nacional me aportase tanta perfección para el servicio de la defensa nacional.
Las felicitaciones recogidas por los pilotos, mecánicos y miembros de la representación francesa presentes en Gijón, no fueron puramente corteses, sino respuesta sincera a su destacada presencia en este V Festival Aéreo “Ciudad de Gijón”.
Y se acercaba el final. Las miradas continuaban mirando al cielo, permanentemente desde las doce de la mañana en que el Festival comenzara, y allá por el horizonte aparecieron ellos. ¡Allí, por allí vienen! Se oía en todas partes. Y era cierto, allá a lo lejos venían ellos, la Patrulla Águila. ¡Nuestra patrulla!
Y mientras llegaban comentaban la más bella estampa registrada en nuestras retinas cuando hace pocas fechas, sobre la marea humana, de más de dos millones de personas, que aclamaban por Madrid el paso de la Selección Nacional de fútbol ¡Campeona del Mundo! Pasó la patrulla Águila, extendiendo en el cielo la Bandera de España.

Y a uno le emociona pensar que estos “mirlos” cuando vuelan por esos mundos de Dios, demostrando su habilidad, su profesionalidad y espíritu de servicio, llenan tan diversos cielos con los colores de la bandera patria.
Y así llevan VEINTICINCO AÑOS. Los cumplen con la actual temporada de festivales. Veinticinco años realizando las más diversas tablas de ejercicios de acrobacia aérea, con un avión absolutamente español, con pilotos de nuestro Ejército del Aire, que además de sus exhibiciones llevan a cabo la siempre difícil pero superior tarea de formar a los futuros pilotos de nuestro Ejército allá en la Academia General del Aire en San javier. La tabla de este año traía algunas novedades a Gijón y toda ella resultó como se espera de ellos y aún mejor. ¿Cómo es posible mejorar cada año lo que el anterior parecía inmejorable?. Sencillamente . . . siendo la PATRULLA ÁGUILA.

Y claro, los espectadores de tan exitoso Festival Aéreo “Ciudad de Gijón” no podíamos quedarnos con la miraba hacia arriba . . . y llegó la PAPEA. La Patrulla Acrobática de Paracaidistas del ejército del Aire, que el año pasado no acudió a Gijón y por ello desde entonces los gijoneses estábamos mirando al cielo. Los paracaidistas militares de esta Patrulla, son los mejores del mundo . . . mundial. Se lanzaron en dos oleadas y a cuál de ellas más perfecta en sus ejercicios descendentes. Pero asombro, admiración y ovación sin límite merecieron los ejercicios de sobre posición de unos paracaidistas sobre otros, el volteo del parapente pasando los hombres por encima de sus parapentes rompiendo toda ley física de la aerodinámica, sus espejos uniéndose un paracaidista con otro por los pies y sobre todos...la llegada de la Bandera Nacional a tierra, bajando tras ella, a la que siguen con emoción, las miradas de medio millón de espectadores que aguardarán un año para disfrutar con la sexta edición de este Festival Aéreo "Ciudad de Gijón".
Al hacer un resumen no sería justo nombrar triunfador o ganador del Festival. Toda la parrilla estuvo brillante y perfecta en sus actuaciones.
Por tanto ¡Gracias! A todos ellos.
Crónica de CHOLO
Comentarios recogidos en esta web, que pueden responder a los más expresivos pero pudiera que no a los más entendidos ni estadísticamente a la mayoría siempre silenciosa, marcan elogios principalmente para Melissa Pembertón, helicópteros del 112, Ramón Alonso y Patrulla Águila. También se hacen grandes elogios, y por nuestra parte nos adherimos a ellos, para el spiker Antonio Hinojosa. Y añadimos, con conocimiento de causa, el más alto reconocimiento para Carlos Manso Díaz-Laviada y su hijo Jaime, quienes de forma absolutamente altruista, con total entrega a la parte “oscura” (la que no se ve) de dirección y logística técnica, han trabajado muy duro para que el festival fuera un éxito. Con ellos elogiamos igualmente el callado y eficaz trabajo del coordinador municipal Diego Losada y de su asesor Pablo González, director del Festival Aéreo de Vigo.

(Foto izda: CAJASTUR protegió bien al público con sus atractivos sombreros.- Foto Manuel G. Mier)
P.D.: Esperamos de spotters voluntarios que nos envíen sus fotos para formar galerías de este V Festival Aéreo “Ciudad de Gijón”
